Interés General — 08.09.2026 —
Cuando el sueldo no alcanza: 3 de cada 10 trabajadores buscan un segundo empleo
Un informe del Centro de Estudios DEMOS advierte que la presión sobre el mercado laboral alcanza al 29,6% de la población económicamente activa. En Gran Santa Fe, el empleo cayó 2,4 puntos y la desocupación aumentó 1,7 puntos respecto del último trimestre de 2025.
La necesidad de conseguir mayores ingresos atraviesa a una parte importante de los trabajadores argentinos: 3 de cada 10 buscan un segundo empleo para poder afrontar sus gastos habituales, según el último Monitor del Mercado Laboral elaborado por el Centro de Estudios DEMOS. El informe pone el foco en la pérdida del poder adquisitivo y en una presión sobre el mercado de trabajo que no se limita a quienes están desocupados.
En Santa Fe, el escenario también muestra dificultades: el empleo se estabilizó después de la etapa de mayor destrucción de puestos de trabajo, pero todavía no inició una recuperación expansiva y los salarios reales siguen sin recomponer lo perdido durante los últimos dos años y medio. En Gran Santa Fe, además, la tasa de empleo cayó 2,4 puntos y la desocupación aumentó 1,7 puntos respecto del último trimestre de 2025.
El informe, elaborado sobre la base de datos oficiales del Indec y de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, señala que durante el primer trimestre de 2026 el 29,6% de la población económicamente activa se encontraba bajo algún tipo de presión sobre el mercado laboral.
Dentro de ese universo, el 7,8% correspondía a personas desocupadas, mientras que otro 15,8% estaba ocupado pero buscaba activamente trabajar más o cambiar de empleo. A su vez, un 5,9% tenía trabajo y estaba disponible para sumar más horas, aunque no realizaba una búsqueda activa.
Los números permiten observar una realidad que excede la tasa tradicional de desocupación. “La presión sobre el mercado laboral no se limita a quienes no tienen empleo: también alcanza a una proporción significativa de quienes ya están ocupados, pero buscan aumentar sus ingresos, sus horas trabajadas o modificar su inserción laboral”, explicó la economista Florencia Camusso, autora del informe e integrante de DEMOS.

La situación en Santa Fe
En la provincia, el mercado laboral dejó atrás la fase de mayor destrucción de empleo, aunque todavía no muestra una recuperación expansiva. Según el análisis, el empleo se estabiliza y el salario real presenta una recuperación parcial, al mismo tiempo que se reduce la base empresarial y aumenta la heterogeneidad de las formas de inserción laboral.
Los salarios reales comenzaron a mejorar respecto de los niveles más bajos registrados a principios de 2024, pero todavía no recuperaron lo perdido durante los últimos dos años y medio. En particular, el salario privado registrado permanece por debajo de los niveles anteriores a ese deterioro y su poder de compra se encuentra prácticamente estancado.
El comportamiento del empleo también muestra dificultades para absorber una oferta laboral creciente. En comparación con el último trimestre de 2025, los dos principales aglomerados urbanos de Santa Fe registraron un deterioro.
En Gran Rosario, la tasa de empleo disminuyó 1,5 puntos porcentuales y la desocupación aumentó 1,7 puntos. En Gran Santa Fe, la caída del empleo alcanzó los 2,4 puntos, mientras que la desocupación también subió 1,7 puntos. Al mismo tiempo, la tasa de actividad disminuyó 0,6 puntos en Rosario y 1,7 puntos en Santa Fe.
Salarios y poder adquisitivo
El informe también analiza la evolución de los ingresos y señala que la recuperación del salario real todavía es parcial y presenta diferencias importantes según el tipo de empleo.
En mayo de 2026, el Índice de Salarios del Indec registró un incremento interanual del 35,9%, frente a una inflación del 33,2%, lo que representó una recuperación real cercana al 2% en términos agregados.
Sin embargo, el promedio esconde diferencias significativas. Mientras los salarios del sector privado no registrado aumentaron 66,3% nominal y mostraron una mejora real del 24,8%, los ingresos del sector privado registrado cayeron 2,9% en términos reales y los del sector público retrocedieron 4,4%.
Por ese motivo, DEMOS advierte que la mejora del salario promedio está siendo impulsada por el segmento no registrado, cuyos trabajadores parten de niveles de remuneración considerablemente más bajos, y no por los asalariados formales.







