Internacionales — 24.10.2026 —
Lula y Flávio Bolsonaro protagonizaron un tenso debate antes del balotaje en Brasil
Una burla sobre el dedo que el presidente perdió en un accidente laboral desató el momento más áspero del último debate televisivo. La economía, la inseguridad y las referencias a Javier Milei también marcaron el intercambio.
El último debate presidencial en Brasil antes del balotaje del domingo estuvo marcado por un fuerte enfrentamiento entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, luego de que el candidato opositor hiciera una referencia burlona al dedo que el mandatario perdió en un accidente laboral cuando tenía 17 años. El cruce se produjo durante la transmisión de TV Globo, en Río de Janeiro, y elevó la tensión de una noche atravesada por discusiones sobre seguridad, inflación, impuestos y política internacional.
La provocación ocurrió durante un bloque dedicado al poder adquisitivo. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), cuestionó los aumentos del salario mínimo y la carga tributaria del Gobierno. "No sirve de nada, Lula, que el salario mínimo sea de 1.621 reales si, por un lado, das algo con una mano, pero lo quitas con los otros nueve dedos", afirmó, en alusión a la amputación que sufrió el presidente durante su juventud como obrero metalúrgico.
Lula, de 80 años, reaccionó con enojo y reivindicó su trayectoria laboral. "Dijo una gran barbaridad y no me la voy a llevar a casa. Me llamó 'nueve dedos'. Si hay alguien aquí, en este público, que sabe lo que es el mundo del trabajo, soy yo. Si hay alguien que perdió un dedo a los 17 años, fui yo", respondió.
El mandatario fue más allá y calificó a su rival, de 45 años, de "miliciano". También lo acusó de no haber trabajado nunca y sostuvo que su primer empleo había sido falso y conseguido por su padre. Flávio Bolsonaro ofreció disculpas por la referencia, aunque enseguida contraatacó al preguntarle a Lula si pediría perdón a los brasileños afectados por la inseguridad.
La discusión sobre la seguridad pública incluyó también la postura del senador a favor de que no exista un límite de edad para la responsabilidad penal, de modo que quienes cometan delitos, incluso violaciones, respondan por sus actos. Otro momento delicado se produjo cuando se abordó el asesinato de una niña de cinco años durante un operativo policial. Bolsonaro, quien fue abogado del agente sospechoso de efectuar el disparo mortal, manifestó su confianza en la inocencia del policía. Desde el público, la madre de la víctima, presente por invitación de la campaña de Lula, interrumpió con un grito: "Ella está muerta".
La economía y el costo de vida fueron otro de los principales focos de confrontación. Flávio Bolsonaro cuestionó la pérdida de poder adquisitivo con ejemplos cotidianos, como la reducción del contenido de algunos productos. "El paquete de chocolate antes tenía 120 gramos y ahora 80 gramos; el rollo de papel higiénico antes tenía 40 metros y ahora 20", afirmó.
También criticó la reforma tributaria impulsada por el oficialismo y advirtió que el nuevo Impuesto al Valor Agregado (IVA), cuya aplicación comenzará el próximo año, "será el más alto del mundo".
Lula defendió, en cambio, los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación y sostuvo que su gestión permitió que millones de brasileños salieran del hambre. "Él no sabe lo que es el hambre", dijo sobre su contrincante, a quien cuestionó por vivir en un barrio privado. Bolsonaro le respondió que el presidente había perdido contacto con las dificultades cotidianas de la población: "Lula ni se acuerda de la última vez que fue al supermercado, porque ahora vive en un palacio de lujo".
El presidente argentino Javier Milei también estuvo presente en el intercambio. Lula preguntó a su rival si pensaba pedirle prestada la motosierra a Milei para aplicar el recorte del gasto público que propone. Además, cuestionó la situación social argentina y aseguró que la pobreza había llegado al 40% y que la gente estaba comiendo carne de burro.
Flávio Bolsonaro reivindicó el rumbo económico del mandatario argentino y responsabilizó a la izquierda por la situación que encontró al asumir. "Milei tuvo que arreglar el desastre que ustedes dejaron allá", sostuvo. Luego trasladó la discusión a Brasil y acusó a Lula de dejar al país en una situación económica crítica.
En medio de las críticas cruzadas, ambos candidatos coincidieron en respaldar una propuesta para establecer transporte público gratuito durante los fines de semana. Sin embargo, Bolsonaro sostuvo que la pérdida de poder adquisitivo limita las posibilidades de los brasileños de aprovechar su tiempo libre.
El debate también dejó algunos momentos de tensión en la conducción. Lula pidió en reiteradas oportunidades que el público buscara en Google las afirmaciones de su adversario, una invitación que Bolsonaro respondió con una pregunta: "¿Quién gobierna Brasil, tú o Google?". Además, el moderador César Tralli tuvo que recordarle al presidente que todavía disponía de dos minutos para intervenir, luego de varios desajustes con los tiempos asignados.
La confrontación se produjo en un escenario de paridad en las encuestas a pocos días de la segunda vuelta. Un sondeo de Datafolha publicado el jueves ubicó a ambos candidatos con el 50% de la intención de voto, después de que Flávio Bolsonaro registrara una ventaja de cuatro puntos dos semanas antes. Por su parte, una medición de Quaest detectó que la proporción de indecisos pasó del 7% al 14% después del primer debate, celebrado el domingo, en el que los ataques personales también habían desplazado a las propuestas.
La consultora Eurasia Group consideró que la tendencia favorecía a Lula, aunque advirtió que probablemente no disponía de tiempo suficiente para revertir el resultado electoral. En ese contexto, el último debate era considerado una instancia decisiva para ambos candidatos.
La campaña estuvo atravesada, además, por una disputa sobre la circulación de contenidos políticos en las redes sociales. El equipo de Lula acusó a Meta de interferir en la contienda mediante una supuesta manipulación algorítmica favorable a Bolsonaro. La compañía negó haber beneficiado a alguno de los candidatos, aunque reconoció que algunos anuncios del oficialismo habían sido desactivados por error debido a fallas técnicas.
Ante las denuncias, un tribunal electoral dio a Meta y a la red social X un plazo de 24 horas para explicar sus criterios de distribución de contenidos y publicidad política.
Lula también cuestionó a Meta a través de su canal de WhatsApp "Ejército de Lula", que alcanzó los 10 millones de seguidores el viernes. "Meta tendrá que reinventarse; no puede simplemente asumir que puede seguir engañando a la humanidad para siempre", afirmó. La campaña de Flávio Bolsonaro, por su parte, acusó al oficialismo de utilizar recursos públicos y estructuras digitales para interferir en el proceso electoral.
Con el intercambio personal como momento dominante, el debate cerró una campaña marcada por la polarización, las acusaciones cruzadas y la incertidumbre sobre el resultado de una elección que se definirá este domingo.







