Internacionales — 24.04.2026 —
Millones de trabajadores pierden su empleo en Irán por el impacto de la guerra
El impacto del conflicto se extiende más allá de los ataques y alcanza a industrias clave, el consumo y el sector digital, en un contexto de alta inflación.
La guerra con Estados Unidos e Israel comenzó a mostrar fuertes consecuencias en la economía de Irán, donde millones de trabajadores perdieron sus empleos como resultado directo e indirecto del conflicto. La situación fue confirmada por autoridades del país y reflejada en distintos sectores productivos.
Según declaró el viceministro de Trabajo y Seguridad Social iraní, Gholamhossein Mohammadi, unas dos millones de personas quedaron desempleadas a causa de la guerra. El fenómeno, que se replica en distintas actividades, se convirtió en uno de los temas más presentes en la vida cotidiana y en las redes sociales.
De acuerdo a un informe publicado por BBC News, los despidos no se limitan a las fábricas afectadas por ataques aéreos, sino que alcanzan a comercios, empresas de importación y exportación, y el sector tecnológico, evidenciando un impacto económico generalizado.
El conflicto también provocó una caída en el consumo, ya que muchas familias reducen sus gastos a lo esencial. Esto repercute especialmente en sectores como el turismo, la gastronomía y el comercio minorista, que registran una baja en la demanda.
Otro de los factores que profundiza la crisis es el apagón de internet impuesto por las autoridades, que afecta de manera directa a la economía digital. Según estimaciones oficiales citadas por la BBC, cada día sin conexión representa pérdidas de al menos 35 millones de dólares, acumulando más de 1.800 millones desde el inicio de la guerra.
El impacto es aún más significativo en determinados sectores de la población. En el caso de las mujeres, que ya tenían una menor participación en el mercado laboral, muchas dependían de plataformas digitales para generar ingresos, lo que agrava su situación tras las restricciones.
Entre las industrias más afectadas se encuentran la petroquímica, la siderurgia y la automotriz, esta última con una cadena de producción que emplea a cerca de un millón de personas. A esto se suman dificultades en la importación de insumos y restricciones en rutas comerciales clave como el estrecho de Ormuz.
En este contexto, el gobierno iraní anunció líneas de crédito para pequeñas empresas, aunque con montos limitados y tasas de interés elevadas, lo que genera dudas sobre su efectividad para contener la crisis.
La situación se desarrolla en paralelo a un escenario de alta inflación, que superó el 50% en marzo, y con perspectivas de agravarse si el conflicto se prolonga o continúan las sanciones internacionales.







